Realizar un donativo a una causa social es una acción loable, y la ley fiscal incentiva estas aportaciones permitiendo que sean deducibles de impuestos. Sin embargo, para que tu ayuda realmente se traduzca en un beneficio fiscal, tanto la empresa que dona como la organización que recibe deben seguir reglas muy estrictas.
Para la empresa donante, el primer paso es verificar que la organización a la que se le va a donar esté registrada ante el SAT como "Donataria Autorizada". El SAT publica y actualiza un directorio oficial para esta validación. Si la organización no está en esa lista, el donativo no será deducible, sin importar la nobleza de su causa. Además, existe un límite: solo puedes deducir hasta el 7% de la utilidad fiscal de tu ejercicio anterior. El segundo requisito para el donante es el comprobante. La donataria está obligada a emitir un CFDI de Donativo. Este no es un CFDI común; debe contener campos y leyendas específicas que lo acrediten como un recibo de donación. Sin este comprobante, no hay deducción posible.
Para la organización que recibe (la donataria), la obligación es la transparencia. Deben emitir correctamente estos CFDI especiales y mantener a disposición del público su información sobre el uso y destino de los donativos recibidos. Un error en la emisión de sus comprobantes puede poner en riesgo su estatus como donataria autorizada.